La imagen deformada de Eduardo Blázquez

domingo, 26 de noviembre de 2017 -

¡¡Hola a todos!! ¿Qué tal? ¿Cómo ha ido la semana?

Como todos sabéis ya de sobra, ayer fue el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (también llamado Día contra la Violencia de Género) y es por ello que las entradas de esta semana en el blog están girando a este tema: primero la reseña de Alicia, después el relato El poder de una mano y hoy la reseña de La imagen deformada de Eduardo Blázquez


PROSPECTO

1. Antes de comenzar a leer La imagen deformada

Como señalé en la reseña de Alicia, lo conveniente antes de empezar a leer esta novela es mentalizarse sobre el tema que trata, así ya estarás sobre aviso de lo que te puedes encontrar. 

2. Cómo leer La imagen deformada

A sorbitos y una vez que ya estés mentalizado, al comienzo los capítulos pueden parecer tranquilos, pero a lo largo de la historia esto puede cambiar.

3. Posibles efectos adversos

Como comentaba en Alicia, por el tema tratado lo primero que puede causar esta novela es cabreo e indignación, pero por la forma en que está narrada te creará enganche y te costará parar de leer hasta que averigües cuál es la imagen deformada que menciona el título.

RESEÑA


De un mismo suceso puede haber distintas versiones: para lo que algunos fueron toneladas de fuel, para otros fueron solo "hilillos de plastilina", por ejemplo; pero solo hay una verdad: siguiendo con el ejemplo anterior, el hecho es que el derrame de combustible provocado por el hundimiento del Prestige ha sido una de las catástrofes ecológicas más importantes de España, lo cual coloca a la primera versión como más cercana a la verdad. Pues bien, en eso consiste esta novela, en contar una versión de los hechos y demostrar que dicha versión es la verdadera.


El protagonista de La imagen deformada ha pasado la noche en el calabozo y ahora se ve obligado a contestar, ante el psicólogo forense, al Test de Rorschach para demostrar al juez su versión de la historia y su inocencia frente a las acusaciones de maltrato de su ex mujer, pero ¿será capaz de hacerlo?

Con cada lámina interpretada, el protagonista buceará en su mente y navegará en sus recuerdos para irnos desgranando su vida contándonos: la peculiar relación que tiene con su familia, sus inquietudes profesionales, sus relaciones personales con sus amigos y sus parejas..., así como la visión que tiene de sí mismo, una visión de la que no solo depende el cristal desde el que se mira sino que también está influenciada por la superficie en la que se ve reflejada. Una imagen que tendréis que descubrir vosotros, lectores.

Eduardo Blázquez da un pequeño giro de tuerca tratando el tema de los malos tratos desde el punto de vista del acosador, atreviéndose, además, a dejar caer la duda de una posible denuncia falsa (esas en las que muchos se refugian para ningunear esta lacra, aunque estas sean ínfimas) en una novela original, precisamente por lo que acabo de comentar, y escrita con mucho tacto, que no os dejará indiferentes.

VALORACIÓN


La imagen deformada es la primera novela de un autor novel, Eduardo Blázquez, pero dista mucho de parecerlo. En la presentación que hizo junto a Gonzalo Jerez "el Selenita" y Silvi Ortega comentó que hasta publicar esta novela solo se había atrevido a escribir poesías, muchas de las cuales se quedaban encerradas en un cajón sin ser vistas. Quizá sea su alma de poeta la que ha dotado de humanidad esta historia que, si bien tiene partes de agua calma (fáciles de leer, tranquilas...), también tiene otras de aguas embravecidas que se hacen más cuesta arriba.

Pero, sin duda, lo mejor de esta novela son la denuncia y la reflexión que hace, con las cuales estoy de acuerdo, se podría decir más alto, más claro creo que no.


DATOS DEL LIBRO

Título:  La imagen deformada
Autor/a:Eduardo Blázquez
Editorial: Filantria
Fecha de publicación: Junio de 2017
Nº de páginas: 325
ISBN: 9781521411032

Sinopsis: “No quiero estar aquí. Tampoco quería que ella eligiese el camino más fácil, pero supongo que alguien deja escrita cada línea de la vida y hoy, ocho de febrero de 2017, es ésta la que me toca ir pisando, en línea recta, sin posibilidad de abandonarla. O no…” 

Mayo de 1995. Un hombre, denunciado por su expareja por malos tratos, es detenido y llevado a una evaluación forense. Aquí comienza su periplo buceando por su mente, vagando por sus recuerdos, tratando de descubrir en qué momento de su vida las cosas se empezaron a torcer para acabar siendo sometido a un examen psiquiátrico. Con la responsabilidad de no perder el contacto con la realidad, se perderá definitivamente en esos recuerdos que creía enterrados para siempre, a los cuales su instinto de supervivencia sacará a la luz para su propio detrimento. Porque realmente las cosas no siempre son lo que parecen, y porque a veces son exactamente eso, lo que parecen ser. 

La imagen deformada es una historia dura, directa, y que trata de una forma muy real un tema sumamente delicado como es la violencia de género, expuesta desde el punto de vista del acusado, creando un universo paralelo que hará dudar al lector y que le llevará hasta los límites de su conciencia.


(Imagen de fondo extraída de Pixabay)

El poder de una mano

miércoles, 22 de noviembre de 2017 -
¡¡Hola a todos!! ¿Qué tal?

Como os comentaba el pasado lunes en la reseña de Alicia de Miguel Aguerralde, este sábado, 25 de noviembre, es el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres y es por ello que he decidido terminar este relato que llevaba unos cuantos años a medias en el cajón.


RELATO: EL PODER DE UNA MANO


Tiene ante sí la mano que, en este instante, le puede dar el último golpe, el último empujón, la última puñalada... y se pregunta cómo esa mano que ahora la aterra puede ser la misma a la que se aferraba hace un tiempo sin quererla soltar. No recuerda en qué momento la mano de antaño se convirtió en la de ahora ni por qué. ¿Dónde fue a parar esa mano que, aún sin serlo, era tan suya que la consideraba una extremidad más de su cuerpo? 

Como si de una película se tratara, interpreta el papel del personaje que, ante una situación extrema, revive toda su vida, desde su más tierna infancia, en una milésima de segundo. Aunque ella no se retrotrae tan atrás, le basta con rememorar su existencia desde el día en que vio esa mano por primera vez: era un día de entre semana lluvioso, el suelo resbalaba y la suela de los zapatos también, pero no le quedaba más remedio que correr si no quería perder el autobús que estaba a punto de irse delante de sus narices, como al final fue puesto que, en esas condiciones, la caída era casi inevitable; sentada en el suelo, maldiciendo su suerte y con los pantalones mojados se percató, de repente, de que una mano se acercaba ofreciéndole su ayuda para levantarse. Ahí empezó todo.

A partir de entonces, esa mano fue la creadora, primeramente, de lindas cartas de amor, de bellos poemas, de castillos en el aire que prometían un "comieron perdices y fueron felices" sin fin y de otra multitud de agasajos con el propósito de ganar su cariño y confianza.

Sí... Hace un tiempo esa mano sólo prodigaba amor y ternura. Cuando por fin se rindió a sus encanto, la manó inventó su propio código morse con el que explicaba y transmitía con caricias  lo que la lengua callaba, recorriendo cada poro y cada milímetro de su piel del derecho, del revés, en horizontal, vertical o diagonal... ningún resquicio se libraba. Además, se transformó en su más fiel sustento, daba igual lo que pasara, bueno o malo siempre estaba ahí para apoyarla.

Pero, paulatinamente, la mano empezó a cambiar: alguna vez la pilló in fraganti cotilleando su móvil a escondidas; las cartas de amor y los poemas fueron sustituidos poco a poco por mensajes menos tiernos, más secos y, cada vez, ¿más autoritarios "¿Dónde estás?", "¿Qué haces?", "¿Con quién estás?" y las caricias se espaciaban más y más y duraban menos y menos. "Una pequeña crisis", "Una mala racha", "mucho trabajo y estrés" se decía ella para justificar a su querida mano y las actitudes que esta tenía, las cuales comenzaban a no gustarle aunque no lo quisiera reconocer.

Después llegaron los zarandeos y los pequeños empujones, hechos a modo de juego o broma, según la mano, y ella aceptaba la excusa y lo dejaba correr a pesar de que los "juegos" no eran del todo inofensivos y las "bromas" le parecían pesadas.

Estos últimos sustituyeron definitivamente a las caricias y empezaron a dejar marcas en su piel: algún que otro arañazo y muchos moratones que pasaban del verde clarito al verde más oscuro pasando por toda la gama del morado, los cuales parecían alentar a la mano como si cada moratón fuera un gol o una canasta más en su marcador. No terminaba de admitirlo aún, pero encontrar una justificación que excusase el comportamiento de esa mano a la que todavía le costaba cada vez más, quizás porque pensaba que esa mano aún la quería a ella también.

Hasta que no le quedó más remedio que quitarse la venda de los ojos: los zarandeos, empujones, y bofetadas (sí, ya había llegado hasta ese nivel) fueron in crescendo para terminar siendo auténticas palizas para las que ya no encontraba ninguna explicación. ¿Y ahora qué? se preguntaba ella, no tenía economía propia, ni casa ni alguien conocido que la pudiera ayudar, todo lo compartía con la mano y todo su mundo en los últimos tiempos había girado en torno a esta ¿cómo iba a conseguir escapar?

Y así volvemos al principio: esa mano de la que reniega, que le asquea, está trazando un plan, puede que el último, y ella lo ve todo muy negro, y no solo porque tenga los ojos cerrados. De repente oye la sirena de una ambulancia "ya está, todo ha acabado y no me he dado ni cuenta, mejor" se dice. Efectivamente, la ambulancia se dirige a su casa, sin embargo, no para atenderla a ella, sino a la mano que yace ahora en el suelo separada del cuerpo que la mantenía y que ahora llora por esta. A pesar de ver que está sujetando un cuchillo, aún no cree que haya conseguido enfrentarse a la mano, no obstante, lo que antes era todo oscuridad ahora es todo luz: se ha deshecho de ella, no hay más ataduras, un nuevo camino se abre a sus pies y ya no tiene nada por lo que temer, la mano que amó y terminó odiando ya no podrá hacer nada, no existe.

FIN

POSTDATA


Mujeres no permitáis que ningún hombre os falte el respeto, ni os levante la voz ni la mano... No permitáis que os diga qué tenéis que poneros, con quién o a dónde podéis ir, que os aíslen de vuestros amigos, de vuestra familia, que quieran cambiar vuestra forma de ser, de pensar o sentir. Recordad que no somos menos que ellos, que no somos sus objetos, ni sus juguetes, que nuestra valía no se mide por nuestros culos y tetas, ni por las faldas o los escotes que llevemos, que no somos de su posesión y que cuando decimos "no" es NO. Y no olvidéis que... ¡quien bien os quiere NO os hará llorar!


(Imagen extraída de PixGood)